viernes, 4 de febrero de 2011

Los Movimientos Sociales: De la teoría a la práctica.

Los Movimientos Sociales (a partir de ahora MMSS) siempre han sido un motor de cambio de la sociedad. Desde las revueltas campesinas de los siglos XVII y XVIII, los movimientos obreros que terminarían cristalizando en sindicatos y partidos de masas durante el siglo XIX, los movimientos por la lucha de los derechos civiles en Estados Unidos, contra la guerra de Vietnam, Mayo del 68, el feminismo, el ecologismo, así como los MMSS que se darían en Europa del Este a partir de la década de los 70, darían como resultado una reconfiguración de la realidad político-social y cultural que en muchos casos ha perdurado hasta nuestros días.

Las teorías sobre el origen de los MMSS son diversas, existiendo algunas, como la “teoría de explicación tradicional”  que dice que para que los MMSS se originen, es necesario un componente estructural (sistema político o económico, malas cosechas,…) que cree un determinado nivel de disidencia contra el sistema establecido, un componente coyuntural (crisis económica, desestabilización social, entrada en un conflicto,…) que produzca que la tensión dentro de ese sistema vaya a aumentar, así como un detonante (una acción puntual), que vaya a dar rienda suelta a todo el movimiento contrario al sistema establecido.
Sin embargo esta teoría por sí sola, no consigue explicar el surgimiento de los MMSS. Existe otra teoría, de la que autores como Zald y McCarthy, la “teoría de movilización de recursos” que dice que será necesario que exista una organización, con una mínima estructura formal, así como con un sistema de redes de comunicación, que permita establecer una disidencia permanente en el tiempo, aunque pueda tener una visibilidad latente. Finalmente la teoría que completaría el puzle del origen de los MMSS sería la enunciada por Charles Tilly, la “teoría del coste de oportunidades políticas”. Esta teoría se basaría en cuatro principios básicos, que unidos a las teorías anteriores, determinarían la aparición y capacidad de éxito de los MMSS. Estos factores serían el grado de apertura del sistema político, el grado de estabilidad de las élites y su cohesión, el apoyo que estas élites darían a los MMSS disidentes, así como la capacidad del sistema para reprimir los MMSS disidentes.

Del campo teórico pasemos al campo práctico.
En muchos de los Estados del Magreb que están en el punto de mira de los medios de comunicación existe un componente estructural que ha supuesto un descontento de un sector sino al menos mayoritario, si importante dentro de la población. Generalmente este ha sido el régimen semi-dictatorial, cuando autoritario, de diversos personajes. Véase Ben Alí o Hosni Mubarak. Sin embargo este componente estructural puede existir en otros Estados del entorno pero que por otras características no tenga una eclosión revolucionaria, o al menos de momento no la haya tenido, como pueda ser Argelia, Libia y Marruecos. Donde sus sistemas políticos “democráticos” dejarían bastante que desear a cualquier Rousseau, Locke o Montesquieu.

En estos Estados se ha dado un componente coyuntural. Este componente ha afectado casi a la totalidad, por no decir a todos los Estados de la economía-mundo: el capitalismo. La crisis económica no solo ha supuesto una crisis social en los Estados más desarrollados, donde las consecuencias se han visto amortiguadas por el desarrollo (mayor en unos que en otros Estados) del Estado del Bienestar. Así mientras en los Estados de Europa poseían subsidios de desempleo, asistencia sanitaria y otras prestaciones sociales, sufriendo en los peores de los casos como en España, los mayores recortes de derechos de la historia (retraso de la edad de jubilación, disminución de los salarios, aumento de las cargas impositivas,…) de estos Estados. Mientras tanto, aquellos Estados que no poseían ese colchón que amortiguase el golpe de la crisis, las consecuencias han recaído directamente sobre una población que ya estaba en unas condiciones manifiestamente mejorables.  Países cuya economía depende de la exportación industrial así como del turismo, dos vertientes fuertemente afectadas por la crisis económica financiera mundial, hizo que la pobreza y el malestar social se extendiese geográfica y socialmente por el territorio.



Es en esta situación, cuando aparece el detonante. La inmolación de Mohammed Bouazizi en Diciembre, motivada por las necesidades económicas que padecía y la represión política que sufrió a manos de las autoridades locales, supondría su fallecimiento el 4 de Enero de este año. Día en que la “tensión latente” en Túnez comenzaría a desatar unos ciclos de protesta que se retroalimentarían hasta suponer las mayores protestas sociales y acciones colectivas vistas hasta nuestros días en la zona del Magreb. No quedándose únicamente focalizadas en Túnez y Egipto, aunque de momento me centraré en estos.
Las acciones colectivas se irían sucediendo primeramente en Túnez, donde la represión los primeros días sería importante, pero que con el paso de las manifestaciones perdería fuerza. Esto haría que mucha más gente se lanzase a las calles manifestándose contra el régimen que desde 1987 estaba instaurado en el país. Es aquí cuando las teorías de McCarthy y Tilly entran en acción. Se produce un punto de inflexión en el proceso revolucionario ya que las organizaciones opositoras al régimen de Ben Alí y que contaban con una cierta organización, ya que habían sobrevivido en la clandestinidad, intenta capitalizar estas revueltas. Esto unido a que parte de las élites político-económicas de este país, así como el ejército (principal elemento de violencia coactiva del Estado), se ponen del lado de los manifestantes, hacen que la cohesión del sistema político de Ben Alí se resquebrajase desde sus cimientos. Teniendo este que huir del país y refugiarse en Arabia Saudí, siendo perseguido hasta por las instituciones judiciales de su propio régimen.
Este punto de inflexión es el que va a diferenciar de manera sustancial el proceso egipcio del tunecino.

En Egipto aunque hayan existido un componente estructural, coyuntural y un detonante (siendo este tanto las inmolaciones de egipcios como la revuelta tunecina), el proceso parece poseer unas características totalmente diferentes a la de su vecino.
Si bien el proceso revolucionario en Túnez se ha producido en apenas 10 días, el ciclo de protestas egipcio dura ya más de quince días, desde que el 17 de Enero se inmolase uno de los primeros ciudadanos frente al parlamento egipcio.



El proceso en la tierra de los faraones posee un desarrollo distinto ya que la cohesión de las élites no se ha producido a tan gran escala como en Túnez. Mubarak ha sabido jugar mejor las cartas de la represión policial (ya que el ejército seguidamente tendría un carácter más disuasorio ya que terminaría siendo parte del decorado de las calles), la sustitución del anterior gobierno, así como la represión a los medios de comunicación tanto tradicionales como digitales (ya existen periodistas muertos y desaparecidos además de agredidos) impidiendo la difusión de las manifestaciones y que esto pueda suponer una mayor retroalimentación de los ciclos de protesta.
La cohesión de la mayor parte de la clase política que se encuentra en el poder, una mayor capacidad de represión, así como una clara falta de liderazgo que capitalizara las protestas ciudadanas (se vislumbra que los Hermanos Musulmanes o líderes como Al Baradei puedan capitalizarla, pero con escaso éxito hasta el momento) han hecho que este conflicto, se dilate alcanzando unas proporciones históricas en la larga vida de Egipto. La aparición de contra-movimientos que puedan dilatar aún más el proceso, al dar esperanzas a las estructuras políticas de todavía que posee apoyo popular, puede hacer que la solución por mucho que parezca cercana, tarde en llegar más de lo deseado.

Ni las presiones internacionales están surgiendo el efecto esperado. Mubarak resiste. Egipto a estas horas se encuentra más cerca de una conflagración civil que de la estabilidad si Hosni Mubarak no abandona pronto la presidencia. El tiempo juega en su favor, ya que según avancen las horas, las probabilidades de que salte otro detonante que encienda una mecha aún mayor y más peligrosa, crecen exponencialmente. Sería en ese momento cuando la actitud del ejército y su apoyo a uno o a otro sector, podría desequilibrar la balanza dando lugar a varios escenarios posibles:
-          Que el ejército prefiriese restablecer el orden con Mubarak al frente del Estado, lo que podría desencadenar una involución a formas de gobierno, todavía más autoritarias y represivas, así como a un posible conflicto civil.
-          Que este apoyase a los líderes disidentes, suponiendo la deposición de Hosni Mubarak aut ense y un proceso de transición política menos conflictivo, quizá a través de un gobierno de coalición entre los Hermanos Musulmanes y liberales. Aunque no tendría por qué ser pacífico.
-          Que el ejército tome el mando del país y se instaure un gobierno militar de transición. Quizá esto poco probable dadas las posiciones que hasta entonces ha tomado este, pero no por eso descartable.


Quizá las revueltas que están surgiendo en países históricamente considerados como musulmanes, aunque con una fuerte tendencia de los Estados Occidentales, abra la puerta a una nueva etapa en las relaciones internacionales. Una etapa que en función de quién tome el poder tras estas puede conducir a una desestabilización geopolítica de la zona mediterránea o puede que los sistemas democráticos de masas que han triunfado en Occidente pero que parecen chocar con la cultura musulmana mute y se adapte a estos nuevos Estados, abriendo la puerta a una mayor democratización y acercamiento de los Estados predominantemente musulmanes a los Estados Occidentales.





Se está abriendo una puerta hacia un horizonte, que todavía nadie consigue visualizar con claridad por los destellos del sol en la lejanía…

Fotos: AP, AFP y GETTY

miércoles, 2 de febrero de 2011

Porque al final todos somos iguales ante él.


Mubarak posee un elemento a su favor que todavía no han analizado muchos medios de comunicación. Un factor que tanto en la economía, como en la política, por no decir en la vida misma es crucial: el tiempo.
Las protestas de todo Egipto por la dimisión de su Presidente alcanzan ya su décimo día. Y aunque la paralización del país no haya sido masiva esos diez días, sino los últimos cinco, el desabastecimiento, la hambruna, la escasez de dinero, la inflación de los productos de primera necesidad, así como el cese de servicios esenciales puede ser la enfermedad que mate a esta revolución. No sería la primera. Acordémonos de París en el 68.

Mubarak sabe que tiene un aliado más poderoso que aquellos que ya le han dado la espalda en este conflicto, es el tiempo. Un tiempo que pasa, que no cede un segundo; un tiempo que debilita a los manifestantes, les hace estar cansados y hambrientos, en un Egipto cada vez más desabastecido. Un tiempo que cambia completamente el status quo. Un tiempo que no cambia a Mubarak.

domingo, 30 de enero de 2011

Se admiten apuestas...

Parece que hoy las protestas están siendo ya masivas en Egipto. El Cairo está totalmente tomado tanto por los ciudadanos por un lado, reclamando la dimisión de Mubarak, así como por el ejército, que incluso ha desplegado cazas que sobrevuelan las principales ciudades del país. ¿Quién da más de 48 horas a esto? Se aceptan apuestas....


Síguelo en Al Jazeera: http://english.aljazeera.net/watch_now/

viernes, 28 de enero de 2011

La rabia del pueblo

Hace veinticuatro días que el joven Mohamed Bouazizi sacudiría los cimientos de algunos de los regímenes autoritarios del Magreb mediterráneo, que los tenían profundamente soterrados, al fallecer por las quemaduras sufridas al quemarse a lo Bonzo como forma de protesta por el trato policial que había sufrido, pero sobre todo por la desesperación de no poder ni siquiera vender fruta para poder mantener a su familia.

Lo que comenzaría como una protesta individual se ha convertido en una vorágine humana que ha dado lugar al exilio de un Jefe de Estado (Zine Abidine Ben Alí), protestas en otros Estados como Yémen, o la disolución de un Gobierno que será sustituido por otro en las próximas horas, poniendo en graves aprietos a otro Presidente de República (Hosni Mubarak).
Una simple chispa encendería una mecha que todavía puede no haber hecho explosión. Solamente nubes de humo.



¿Por qué ahora?
Es cierto que la estabilidad política se está viendo afectada en numerosos puntos del globo sobre todo debido a los efectos que la crisis económica y financiera (cuyos culpables están ya claros según un informe del Gobierno estadounidense que ha salido hoy mismo y podéis leer en el margen derecho del blog) está causando en los diferentes Estados. Manifestándose en cada uno de estos de maneras diversas. Recortes en el Estado de Bienestar en aquellos países donde se encontraba relativamente avanzado como en Reino Unido y España; Paralización de proyectos a medio y largo plazo por parte de mucho Gobiernos, dando lugar a un aumento de las cifras de desempleados; Disminución del turismo en casi todas las zonas que basan su economía en este tipo de actividad productiva… etc.

Todo comenzaría con la “inmolación” a lo Bonzo en diciembre de un joven tunecino de 26 años, en protesta a la situación social y política que se posee en Túnez, sobre todo en las aldeas más pequeñas y menos desarrolladas, como en la que vivía Mohamed Bouazizi.
Si las economías de todos los países se han visto resentidas por la crisis económica y financiera, más aquellos que poseían una economía basada principalmente en el sector servicios, como en el caso de Túnez, que poseía en 2009 una tasa del 49´8% del PIB proveniente de este sector. Sin embargo la Revolución de los Jazmines, como ya muchos la han apodado, no solo tendría el componente económico como detonante. La componente política sería el poso que haría fermentar la protesta social.



Zine Abidine Ben Alí llevaría gobernando desde Noviembre de 1987 en un sistema político republicano, donde existe un multipartidismo ciertamente amplio en el aspecto cuantitativo (con otros 7 partidos relevantes a parte del RCD, el partido de Ben Alí), pero que únicamente este poseía capacidad la capacidad necesaria para detentar el poder. Siendo por tanto un multipartidismo limitado, dirigido desde finales de la década de los 80 por el RCD y su líder, a través de un estrecho control de los medios de comunicación. Tanto ha sido así que de no ser por esos propios medios de comunicación que el régimen tunecino tenía “controlados”, puede que la situación en el Magreb no hubiese cambiado a la de hace dos meses. Sería un ataque informático masivo y general sobre los sites del gobierno tunecino lo que haría que la inmolación de Mohammed pasara de ser un hecho aislado a un hecho público en cuestión de días. Las redes sociales así como internet, han sido clave para difundir las acciones colectivas que se han realizado a lo largo y ancho de Túnez. Los ciclos de protesta colectiva se han retroalimentado positivamente a través de twitter, facebook y Youtube. Siempre teniendo en cuenta que el acceso a este, relativamente nuevo, medio de comunicación es más bien limitado en Estados como Túnez, donde métodos tradicionales como la radio también han jugado un papel importante.



Sin embargo si por algo puede quedar eclipsada la Revolución de los Jazmines puede ser por las protestas que se iniciaron casi de manera paralela en su vecino Egipto. La concomitancia que se ha dado entre uno y otro proceso de acción colectiva ha sido de “efecto dominó”.
La república egipcia lleva presidida por Hosni Mubarak desde 1981, año en el que alcanzaría el poder y desde el que entonces no lo ha soltado. Este sería “reelegido” a través de un referéndum dicotómico (Si o No) sobre la aceptación o no de Mubarak como Presidente de la República egipcia. En 2005 se introducirían unas modificaciones en la legislación electoral que permitiría la participación de otras formaciones políticas en las elecciones presidenciales, que se convertirían en un proceso mayoritario uninominal a dos vueltas, pero que estarían totalmente inclinadas del lado del partido del Presidente Mubarak, obteniendo este el 89% de los totales de los votos emitidos, habiendo participado un 23% del censo electoral.



Mubarak en la intervención que ha realizado a media noche ha explicitado las causas de las revueltas. Las penosas condiciones en las que viven los ciudadanos egipcios, en medio de una crisis económica, con tasas de inflación elevadas (18´3% en 2008 y 11´3% en 2009) con los inconvenientes para los más desfavorecidos que esto supone, así como una represión mantenida durante décadas, han hecho que la chipa que se encendiese en Túnez pasase guiado por la miseria y las ansías de libertad, como la mecha guía al detonador, hasta Egipto. El papel de las redes sociales y de medios digitales como Youtube han sido de nuevo claves en este proceso, clara muestra de ello ha sido la estrategia seguida por Mubarak de cercenar la red en Egipto ayer por la tarde (como se puede apreciar en el gráfico de tráfico de datos que podéis ver más abajo).
El país de los faraones ha sido y puede que siga siendo un Estado clave en la política exterior norteamericana, sobre todo en relación con la zona de Oriente Medio y el Magreb, será uno de las icógnitas que Obama debe estar barajando ahora mismo. Muchos esperaban que Mubarak dimitiese esta noche en su discurso, otros muchos no esperaban siquiera dándo este, sino huyendo a otro país al estilo Ben Ali, sin embargo la decepción ha sido mayúscula en las calles de El Cairo, Alejandría o Suez al ver que su lucha por el cambio solo había hecho que comenzar.


¿Qué podemos esperar de estas revoluciones?
El futuro es incierto en la zona del Magreb, así como en algunos otros Estados de Oriente Medio y la Península Arábiga (Líbano, Yémen, Argelia, Marruecos) donde los medios de comunicación traspasan las fronteras de la censura y muestran a los ciudadanos asqueados con los sistemas autoritarios y en algunos casos cuasi-feudales, el camino a seguir para derrocarlos. Muchos factores entran en juego a la hora de poder discernir un horizonte claro.

-          Seguridad: Si por algo se ha caracterizado el apoyo de las potencias democráticas mundiales, si, Europa y Estados Unidos, a muchos de los regímenes autoritarios y totalitarios del Magreb y Oriente Medio, aparte de por los recursos energéticos que poseen, es por la estabilidad y seguridad que mantienen en sus zonas de influencia.
Al Qaeda está claramente presente en el Magreb, claro ejemplo de ello es el secuestro de ciudadanos europeos en la zona subsahariana. Los sistemas autoritarios también son conscientes del peligro que esta organización trasnacional supone para su estabilidad política, sobre todo en sociedades donde el fundamentalismo islámico  puede encontrar fácil arraigo debido a las penalidades que sufre la población a diario, estando muchas veces ligada la supervivencia de los propios regímenes autoritarios con la seguridad de la zona y sobre todo la europea.

-          Economía: Las revueltas de momento parecen haber tenido fuerte arraigo en Túnez y Egipto, así como algo menos en Yemen, con algún alzamiento esporádico en Argelia. Sin embargo para Europa y sobre todo para la mitad sur-occidental la situación puede ponerse peligrosa si la situación revolucionaria pasa a Libia, Argelia y Marruecos, principales fuentes energéticas, sobre todo de gas natural, de países sur europeos como son Italia, Francia, España y Portugal. La situación social no es que sea mucho mejor en estos tres Estados, pero quizá los regímenes autoritarios, la censura y la represión hayan hecho un escudo más difícil de penetrar. Si se produjese un nivel de enfrentamiento político-social del nivel de Egipto en alguna de estos tres territorios norteafricanos, la Unión Europea y sobre todo, los principales implicados podrían verse en una situación nada fácil.

-          Política: Si bien la vertiente económica es un factor fundamental a corto-medio plazo, la componente política del conflicto puede suponer también muchos quebraderos de cabeza en relación con los dos factores analizados anteriormente: seguridad y economía. Ya he mencionado que el integrismo posee un caldo de cultivo idóneo en zonas socialmente deprimidas, apareciendo cada vez mayores colectivos guiados por una visión fundamentalista del Corán. En algunos Estados como Egipto, existen otras organizaciones que si en un pasado lejano abrazarían la yihad, actualmente son un movimiento islamista (creen que el Estado debe regirse por la sharia) con una amplia base social, que son los Al-Ijwan al- Muslimun, los Hermanos Musulmanes. Que aunque no sean integristas islámicos despiertan numerosos recelos en muchos de los Estados europeos y en Estados Unidos. En Túnez parece que la transición política que comenzarían las bases sociales quiere ser capitalizada por la burguesía e intelectuales del país, cosa que no sé si agradará a los tunecinos terminando en una especia de “transición a la española”, aunque aquí al menos parece que los jueces están decididos en ir a por los que se enriquecieron con las arcas públicas, vulneraron derechos humanos, torturaron y asesinaron durante décadas.

Con esto pretendo ejemplificar en cierta manera, que la evolución de los sistemas políticos de estos Estados del norte de África, puede condicionar la política internacional europea y norteamericana, la economía de estos, así como sus políticas de seguridad en las próximas décadas. Estas revoluciones pueden ser la clave para poder exportar las democracias europeas al mundo islámico, aunque dudo que los principales poderes mundiales dejasen que la democracia que dicen defender fuese realmente ejercida por los ciudadanos de estos Estados, ya que seguramente el interés general no suele ir ligado a sus intereses; así como pueden convertir la zona del Magreb en un polvorín político-religioso que, esperemos que no, se acerque al choque de civilizaciones descrito por S.Huntington.

"La rabia del pueblo" - Kenny Arkana

Arden las pirámides.

Las protestas en Egipto a estas horas están llegando a límites insospechados siquiera hace unos días. Los ciudadanos se rebelan contra Hosni Mubarak y su régimen, enfrentándose al ejército en las calles tras el toque de queda en muchas de las ciudades. ¿Podrá Mubarak con la fuerza reprimir la voluntad popular?
Solo el tiempo dirá, aunque estas protestas van a ser un punto de inflexión en la situación politico-social del país del Nilo. Si sobrevive Mubarak la represión puede ser brutal, si no, esperemos que la democracia (aunque sea de manos de un partido islamista) se establezca, porque la cosa puede ponerse fea.



jueves, 27 de enero de 2011

Nos mean y encima tenemos que decir que llueve...

Dicen que lo de ser revolucionario, va con la edad.... En verdad no creo que vaya tanto con la edad (y lo digo yo que soy jóven), sino con los contínuos atropellos que se producen desde la clase política y otras instituciones constitucionalmente institucionalizadas (valga la redundancia) como los sindicatos o las entidades financieras. Me explico.

Elevar o no la edad obligatoria de jubilación, esa es la cuestión. Esta es la cuestión que se ha estado debatiendo durante las últimas semanas en tertulias radiofónicas, televisivas, Comisiones Parlamentarias y el propio Pleno del Congreso de los Diputados.
Unos dicen que son medidas necesarias por el aumento de la esperanza de vida (que no de la calidad de vida) de los españoles, otros porque el sistema de pensiones no sería viable de aquí a veinte años, otros esgrimen la posibilidad alternativa de fondos de pensiones privados para complementar las pensiones de jubilación, uno de los pilares fundamentales del Estado de Bienestar. Todo tipo de razónes plausibles se nos han dado para modificar esta edad de jubilación. Todo tipo de razones fundamentadas siempre en la estaticidad, es decir, en la inmutabilidad de que sean los trabajadores y las clases más desfavorecidas los que siempre carguen con las principales reformas que tienen como función "salvaguardar" la estabilidad presupuestaria. Una más de tantas.

Me resulta asqueante que tanto los sindicatos, como la mayoría de los políticos, sobre todo los de los dos grandes partidos "nacionales" (cada día dudo más que pueda aplicárseles tal calificativo ya que ni tienen vocación nacional al tener cada uno sus propias sucursales e intereses territoriales, asi como haber hecho de la democracia una partitocracia)vean como una medida exitosa un serio recorte de derechos de los trabajadores (otro más de los muchos que llevamos).




Echemos cuentas. Si para jubilarse a los 65 años una persona debe haber cotizado 38.5 años, el resultado es tener que comenzar a trabajar a los 26 años y medio. Sin embargo aquí entra otro factor, y bastante importante a tener en cuenta desde mi punto de vista, que impedirá que todo aquél que no haya empezado a trabajar antes de esas edad pueda jubilarse a la misma edad que nuestros abuelos, abuelas, padres y madres: El desempleo juvenil.
Si el paro entre los menores de 30 años es de aproximadamente del 50%, diganme señores políticos que persona que haya realizado estudios universitarios, incluyendo mínimo un master y pasando de curso por año, va a poder jubilarse a los 65 años. ¿Quién? Se lo diré yo, ninguno.
La volatilidad laboral así como la precariedad de los contratos para jóvenes hará que está medida sea redonda para las arcas estatales, ya que una escasa minoría tendrá trabajo de manera continuada desde esa edad hasta su jubilación. Eso teniendo en cuenta que no quieran realizar un doctorado en otro Estado para poder cualificar aún más su fuerza de trabajo y dotar de mayor valor añadido su fuerza de trabajo.

Esto también explíqueselo a aquellos trabajadores que dentro de unos años, por las cíclicas crisis de la economía capitalista se vean abocados al desempleo durante un tiempo, que esperemos sea mucho menor al que muchisimas personas llevan desempleadas durante esta. Suma y sigue.



Como he dicho, esto es un negocio para las arcas del Estado, esas arcas que llenamos los trabajadores y pequeños y medianos empresarios en gran medida, pero cuyos fondos terminan pagando pensiones vitalicias de expresidentes; pensiones privilegiadas como las de diputados y senadores; coches oficiales para cualquiera que tenga el ego suficiente para considerarse el ombligo del mundo, desempeñando un cargo discreccional de la administración estatal, autonómica o local; subvenciones millonarias para unos sindicatos que no representan ni defienden a los trabajadores (sino diganme que tasas de afiliación poseen en relación a la población activa y empleada); así como rescates millonarios para la banca. Que millones para rescatar bancos y cajas de amiguitos si tenemos, pero para mejorar las pensiones de trabajadores que han estado toda su vida trabajando y ganando una miseria, tenemos que exprimir a los futuros pensionistas hasta la última gota de tuétano.

Siempre terminamos pagando los mismos, siempre terminamos resignándonos a las decisiones que se toman desde una burbuja cada día más alejada del ciudadano de a pie de calle. Pero espero que llegue un día en que los ciudadanos dejen de ser masas de carne alienadas por el futbol, la Esteban y facebook o tuenti y salgan a la calle por lo que de verdad importa (no que ganemos el mundial de futbol), los derechos de las personas.

Nos mean y encima tenemos que decir que llueve....

lunes, 17 de enero de 2011

La moda vaporosa ya no se lleva

Los acontecimientos de la realidad internacional hacen que estos días las miradas de casi todos los medios de información (o desinformación, según se mire), tengan su atención puesta en las revueltas tunecinas detonadas por la combinación de unas escasas libertades individuales junto con la problemática social que acompaña a las crisis económicas, sobre todo en Estados de la semiperiferia (con unas clases medias con cierto nivel educativo y una pequeña burguesía), donde una revolución política a la "europea" parece que está teniendo lugar. Eso sí, en caso de producirse un cambio de régimen político este tiene pinta de producirse a través de la reforma, más que por ruptura.

Sin embargo hoy quiero escribir sobre algo que realmente, atribuido a determinados sectores económicos, puede incluso ser bastante "morboso". La transparencia.

El Gobierno de Jose Luis Rodríguez Zapatero ha detenido la creación de uno de los Proyectos de Ley insignia de su programa electoral y que podría haber mejorado cualitativamente la democracia en España. Estoy hablando de la Ley de Transparencia que se pretendía crear durante lo que quedase de legislatura.

La política es una herramienta al servicio de los ciudadanos, así como los políticos son ciudadanos que obtienen el beneplácito de estos para ocuparse temporalmente de los asuntos públicos, legitimados por elecciones. Sin embargo el control de la función gestora de estos, así como su posterior evaluación y rendición de cuentas ante los ciudadanos no puede ser posible si la opacidad es la seña de identidad de la administración (central, autonómica o local, lo mismo da). El ciudadano debe poseer la capacidad de analizar las actuaciones de sus representantes electos, es un contrapeso primordial en la democracia. Sobre todo, cuando lo que está en juego es el dinero de todos y cada uno de nosotros.

No prentendo extenderme en este post sobre las necesidades y consecuencias que una Ley de Transparencia que obligue a declarar los bienes a nuestros representantes al inicio y al final de cada legislatura, así como a presentar informes públicos sobre su gestión de manera periódica, ya que creo que cualquiera de nosotros puede discernir lo que esto supondría para la política española.
Solo espero que los políticos comprendan que la confianza en ellos es la base del sistema, y que sin esta transparencia y siendo este el país donde los trajes se pagan solos y los hoteles en la costa emergen de la arena por su propia voluntad, la política cada día estará más deslegitimada y desprestigiada con cada caso de corrupción política que salga a la luz.

Que Assange os pille confesados...