sábado, 9 de abril de 2011

Teoría política.

A partir de hoy comenzaré a postear una serie de ensayos basados en diversos temas específicos de teoría política trayendo a colación y relacionando conceptos que son básicos a la hora de analiazar las relaciones de poder que se dan en los procesos políticos. Espero que sirvan para cuestionaros los cimientos de vuestro conocimiento sobre la política y que aporten una nueva perspectiva a vuestra forma de entender la política.

lunes, 4 de abril de 2011

La guerra sucesoria

Este fin de semana ha venido cargadito de noticias.
La primera y quizá la más importante es la decisión de Zapatero de no volver a presentarse como candidato a las Elecciones Generales de 2012.



Botín había pedido que el tema de la sucesión quedase aparcado por el bien de la economía hasta después de las Elecciones Municipales y Autonómicas del 22 de Mayo, quizá intentando que si Zapatero siguiese durante estas como posible candidato para 2012 las elecciones de Mayo se convirtieran en la antesala de las Elecciones Generales del año que viene. ¿Una treta de los amigos del Partido Popular? Quizá... Sin embargo Zapatero por ese lado ha permitido respirar a muchos de los candidatos del Partido Socialista para estas elecciones, ya que al no estar ligada su candidatura a una posible candidatura de Zapatero, la probabilidad de que el voto de castigo posea un protagonismo importante, ha disminuido considerablemente, aunque todavía habrá ciudadanos que voten en clave nacional en los próximos comicios.
Otro factor que quizá no hemos tenido en cuenta y que puede haberlo hecho Zapatero es que, sabiendo que en el momento en que él dijese que no sería el candidato a las próximas generales, la guerra de posibles sucesores comenzase a minar la moral interna del partido y fuese esto lo que realmente les hiciese perder las elecciones, pues todos sabemos que muerto el rey, todos los aspirantes son príncipe heredero. Sin embargo quizá al haberlo pospuesto hasta la precampaña electoral hace que la mitad del trabajo de esta se haya planificado ya y estas disputas (que las habrá, aunque seguramente no nos enteremos de la mayoría) minen la imagen y la moral del PSOE, bastante tocada ya por los resultados de las encuestas de los últimos meses.



Carme Chacón y Alfredo Pérez Rubalcaba se postulan a priori como los espadones a suceder a Zapatero.
Desde mi punto de vista, Rubalcaba representa el futuro del PSOE a corto plazo, mientras que a medio y largo plazo, Chacón u otros miembros del Partido Socialista pueden jugar un importante papel en la carrera hacia la Secretaría General del PSOE.

Rubalcaba está sustancialmente valorado por el electorado socialista, siendo el miembro del PSOE mejor valorado según las encuestas, lo que haría que la casi segura derrota electoral de los socialistas en Marzo del 2012 sea menos abultada (es posible que recorten bastante distancia de aquí a Marzo si consiguen jugar bien sus bazas y no les salpica en demasía los casos de corrupción de Andalucía y otros tipo Faisán) ya que el candidato que tienen enfrente ha perdido ya dos citas electorales y posee una valoración por parte del electorado similar a la del Presidente del Gobierno, cuya credibilidad es nula. Sin embargo Rubalcaba ya ha expresado su intención de dejar la política y su salida de esta tras los resultados electorales del año que viene es más que segura, posiblemente tras la celebración de las primarias en el PSOE que den una nueva estructura ejecutiva.



Por otro lado Carme Chacón es la mejor situada para suceder a Zapatero y a su guardia, ya que no parece que tenga intenciones de volver al PSC y el resto de candidatos quizá se encuentren demasiado cómodos, o al menos no lo suficientemente motivados para dejar sus feudos, como pueden ser José María Barreda de Castilla la Mancha o Guillermo Fernández Vara en Extremadura. Quizá la otra punta de lanza que puede dar la sorpresa sea Tomás Gómez, depende de los resultados de Mayo y de su compromiso con los madrileños que le hayan votado. Si los resultados no fuesen tan buenos como los esperados puede que el asalto a la Secretaría General del PSOE pueda ser un premio de consolación bastante atractivo. Patxi López desde mi punto de vista está demasiado al Partido Socialista Vasco y en mitad de un proyecto casi histórico, como para dejar pasar la oportunidad del fin de ETA bajo su mandato.



Otros interrogantes que pueden barajarse en la sucesión al trono sería una nueva intentona por parte de José Bono, sin embargo no creo que tras la derrota de hace ocho años y su puesto durante estos últimos cuatro como Presidente del Congreso de los Diputados, le hayan hecho replantearse una nueva estrategia. Así también José Blanco ( por él seguramente sería candidato en las primarias), no creo que cuente con los suficientes apoyos dentro de las filas del PSOE como para llegar a plantearse seriamente esta posibilidad.

La sucesión de Zapatero quizá traiga una serie con episodios tan emocionantes como Prison Break, Heroes o Hijos de la Anarquía, pero una cosa es clara, José Luis Rodríguez Zapatero seguirá hasta Marzo (por mucho que le pidan elecciones anticipadas, estando en su pleno derecho, aunque lo compartamos o no) y que el problema del desempleo en España comenzará a solucionarse en la próxima legislatura, que durante esta, parece que no va a tener solución para desgracia de muchísimos ciudadanos.

lunes, 28 de marzo de 2011

A dos meses de las elecciones...

Esta mañana el diario Público traía la última encuesta electoral. Publiscopio comienza a ser uno de los indicadores referentes para aquellos que seguimos las tendencias electorales asiduamente.




El primer dato relevante que observamos es que a celebrarse elecciones a día de hoy, el Partido Popular ganaría con una amplia ventaja (43.5% del PP frente al 30.2% del PSOE), algo que viene siendo una constante desde Marzo del 2009. Sin embargo la distancia entre los dos grandes partidos se ha reducido, aunque de manera insustancial, separándoles este mes 13.3 puntos de estimación de voto frente a los 13.7 del mes pasado. Ambos caen en la estimación de voto. Esto puede deberse a varios factores entre ellos:

- El Partido Popular ha tocado techo entre su electorado, encontrándose este alrededor del 45% de la intención de voto. Es dificil que este partido pueda crecer mucho más. Su electorado es de los más fieles de España, quizá el que más y por esa razón la mayoría de las veces siempre obtiene unos resultados electorales muy similares. Por otro lado la figura de Rajoy puede no dar más de sí y la desidia que se siente frente a Zapatero no se canalice en intención de voto hacia el PP desde el PSOE, sino que vaya a otras formaciones como Izquierda Unida o Unión Progreso Y Democracia.

- El Partido Socialista no remonta debido al agotamiento que sufre Zapatero. La figura del Presidente sigue siendo un lastre, estando peor valorado que Rajoy (3.5 y 4.3 respectivamente), y solo su salida del PSOE y colocar a una cara nueva al frente de esta formación (aunque fuése la de Rubalcaba)supondría un aumento de la intención de votos de manera segura. El descrédito de Zapatero tanto nacional como internacional es el principal factor que puede hacer al PSOE hundirse todavía más, a expensas de la resolución del Caso Faisán, que en caso de salpicarle puede restarle bastante credibilidad y legitimidad.

SI observamos la imagen, más abajo podemos ver como Izquierda Unida (IU) es la fuerza que más sube en un mes, sobre todo por la vuelta de voto desde el PSOE, luego Unión Progreso y Democracia (UPyD que aumenta un punto intermensual y solo después el Partido Nacionalista Vasco aumenta su estimación de voto en una décima.
Esquerra Republicana (ERC) sigue manteniendo un mal resultado bajando su intención de voto de 0.9 a 0.6, mientras que otras formaciones como Convergencia i Unió (CiU) desciende una décima (de 3.8 a 3.7) y el Bloque Nacionalista Galego (BNG) sigue manteniéndose con el mismo resultado (1.3)

El panorama electoral no cambia a grandes rasgos. El multipartidismo polarizado sigue imperando y en caso de trasladarse a las municipales algunos de los indicios de esta encuesta en clave nacional, el voto del castigo al PSOE en las autonómicas y municipales de Mayo (como elecciones de segundo grado), puede ser determinante en aquellos territorios donde siempre ha existido una ventaja ajustada por alguno de los dos partidos.

Seguiremos observando...

miércoles, 23 de marzo de 2011

Las dudas acerca del futuro de Libia.


Las protestas de Libia comenzarían dos meses después que en su vecino Túnez de manera muy similar a como comenzaron en este Estado o en Egipto. Las oportunidades políticas, tras la caída de Mubarak y Ben Alí, parecían que favorecían un nuevo derrocamiento popular. El de Gadafi.

Sin embargo, aunque primeramente pareciese a los ojos de muchos que estas protestas podrían triunfar también, donde antes sus vecinos triunfaron, no tuvieron en cuenta el control férreo de Gadafi sobre quizá, el poder coercitivo estatal de mayor importancia, el control férreo que Muamar el Gadafi poseía sobre el ejército Libio. En las anteriores protestas vimos como una vez que el ejército decidió no intervenir y mantenerse neutral, las protestas, sin una represión por parte del Estado aumentaron progresivamente tanto en número como en intensidad. Pero en Libia la postura del ejército ha sido clave para que el proceso de transición democrática se enquiste y tome tonalidades de guerra civil. Una guerra civil donde los insurrectos, en este caso, los que pretenden una apertura del sistema represivo de Gadafi, poseen una peor formación militar, así como un equipamiento claramente mejorable. Solo el factor sorpresa les haría ganar terreno hacía Trípoli durante los primeros días de insurrección. El tiempo que la familia Gadafi tardaría en organizar al ejército y a sus seguidores.

Gadafi comenzaría a retomar y a reprimir toda insurrección sin piedad alguna, desdeñando el número de vidas que para ello fuese necesario llevarse por delante, quizá su error más grave, pues si su contraataque hubiera sido mucho más selectivo en vez de dar rienda suelta a la maquinaria bélica libia, quizá la comunidad internacional hubiera tenido muchas más reticencias de intervenir en Libia. De esta forma, Gadafi en pocos días se plantaría en las puertas del bastión rebelde, que unido a su mayor capacidad militar y de recursos (generalmente utilizado para la compra de armas y contratación de mercenarios que permitiesen mantener a flote su régimen) hacía que el futuro de los insurrectos pintase bastante oscuro.



Es en este punto del conflicto cuando la siempre tediosa y lenta ONU decide tomar cartas en el asunto mediante la aprobación de una Resolución de su Consejo de Seguridad el 17 de Marzo de 2011.
Según esta  Resolución los principales objetivos de la intervención armada son:
1.       Un inmediato cese del fuego y un fin completo de la violencia, ataques y abusos sobre los civiles.
2.       Subrayar la necesidad de intensificar los esfuerzos para encontrar una solución que responda a las demandas legítimas del pueblo libio e iniciar las reformas necesarias para encontrar una solución pacífica.
3.       Se demanda a las autoridades libias cumplir con sus obligaciones bajo el Derecho Internacional Público, incluyendo el derecho humanitario internacional, los derechos humanos y la ley de refugiados, tomando las medidas para proteger a los civiles en sus necesidades básicas, permitiendo un acceso rápido a la asistencia humanitaria.

Para estos tres objetivos fundamentales se ha llevado a cabo una zona de exclusión aérea, un embargo de armas, prohibición de vuelos procedentes de Libia a despegar, aterrizar o sobrevolar cualquier territorio nacional sin la autorización expresa del Comité de Naciones Unidas, congelación de activos financieros de las autoridades libias y la creación de un panel de expertos que tendrán como principal función aconsejar a las Naciones Unidas en el proceso libio.



La Resolución de Naciones Unidas en ningún momento plantea la deposición Gadafi del ejecutivo Libio, lo que a posteriori puede ser el principal impedimento. Gadafi ya ha declarado que si deja Libia será con los pies por delante y conocido el historial de acciones que Muamar ha llevado a cabo a lo largo de toda su historia, es un secreto a voces que esta historia solo tiene dos finales posibles. Uno es que las fuerzas internacionales encabezadas por la OTAN y tras una nueva Resolución de la ONU (principalmente debido al recrudecimiento del conflicto armado intralibio) vea como única posibilidad para que esta primera Resolución se cumpla, el que sea necesario deponer por la fuerza a Gadafi (en este caso y según declaraciones del afectado todo apunta que será más muerto que vivo) empantanando todavía más la situación en Libia y la posición de los Estados que participan en esta ofensiva (de primeras con carácter humanitario pero que pocos dudamos que sea así por mucho tiempo) o por otro, que muy poco probable, el conflicto se apacigüe, desembocando en reformas políticas que remotamente pudiera tener éxito, ya que no solo sería necesario un cambio de líder en Libia, sino que sería necesario cerrar la brecha que se ha abierto entre los ciudadanos libios, cosa que no es siempre fácil y que puede enquistar y hacer todavía más perdurable el conflicto en el tiempo, aunque sea intramuros y de manera más latente.

El conflicto libio a corto plazo no tiene una perspectiva muy favorable para ninguno de los actores implicados en él. Seguramente antes de ayer no fuese la última vez que veremos a Zapatero en el Congreso, pidiendo el apoyo para la actuación española en Libia. Existirá una próxima. Sin embargo mientras, los que sufren, tienen miedo, huyen de sus casas, pierden sus seres queridos, pasan hambre y dejan atrás toda una vida comienzan estos días un periplo que esperemos dure lo menos posible.




viernes, 4 de febrero de 2011

Los Movimientos Sociales: De la teoría a la práctica.

Los Movimientos Sociales (a partir de ahora MMSS) siempre han sido un motor de cambio de la sociedad. Desde las revueltas campesinas de los siglos XVII y XVIII, los movimientos obreros que terminarían cristalizando en sindicatos y partidos de masas durante el siglo XIX, los movimientos por la lucha de los derechos civiles en Estados Unidos, contra la guerra de Vietnam, Mayo del 68, el feminismo, el ecologismo, así como los MMSS que se darían en Europa del Este a partir de la década de los 70, darían como resultado una reconfiguración de la realidad político-social y cultural que en muchos casos ha perdurado hasta nuestros días.

Las teorías sobre el origen de los MMSS son diversas, existiendo algunas, como la “teoría de explicación tradicional”  que dice que para que los MMSS se originen, es necesario un componente estructural (sistema político o económico, malas cosechas,…) que cree un determinado nivel de disidencia contra el sistema establecido, un componente coyuntural (crisis económica, desestabilización social, entrada en un conflicto,…) que produzca que la tensión dentro de ese sistema vaya a aumentar, así como un detonante (una acción puntual), que vaya a dar rienda suelta a todo el movimiento contrario al sistema establecido.
Sin embargo esta teoría por sí sola, no consigue explicar el surgimiento de los MMSS. Existe otra teoría, de la que autores como Zald y McCarthy, la “teoría de movilización de recursos” que dice que será necesario que exista una organización, con una mínima estructura formal, así como con un sistema de redes de comunicación, que permita establecer una disidencia permanente en el tiempo, aunque pueda tener una visibilidad latente. Finalmente la teoría que completaría el puzle del origen de los MMSS sería la enunciada por Charles Tilly, la “teoría del coste de oportunidades políticas”. Esta teoría se basaría en cuatro principios básicos, que unidos a las teorías anteriores, determinarían la aparición y capacidad de éxito de los MMSS. Estos factores serían el grado de apertura del sistema político, el grado de estabilidad de las élites y su cohesión, el apoyo que estas élites darían a los MMSS disidentes, así como la capacidad del sistema para reprimir los MMSS disidentes.

Del campo teórico pasemos al campo práctico.
En muchos de los Estados del Magreb que están en el punto de mira de los medios de comunicación existe un componente estructural que ha supuesto un descontento de un sector sino al menos mayoritario, si importante dentro de la población. Generalmente este ha sido el régimen semi-dictatorial, cuando autoritario, de diversos personajes. Véase Ben Alí o Hosni Mubarak. Sin embargo este componente estructural puede existir en otros Estados del entorno pero que por otras características no tenga una eclosión revolucionaria, o al menos de momento no la haya tenido, como pueda ser Argelia, Libia y Marruecos. Donde sus sistemas políticos “democráticos” dejarían bastante que desear a cualquier Rousseau, Locke o Montesquieu.

En estos Estados se ha dado un componente coyuntural. Este componente ha afectado casi a la totalidad, por no decir a todos los Estados de la economía-mundo: el capitalismo. La crisis económica no solo ha supuesto una crisis social en los Estados más desarrollados, donde las consecuencias se han visto amortiguadas por el desarrollo (mayor en unos que en otros Estados) del Estado del Bienestar. Así mientras en los Estados de Europa poseían subsidios de desempleo, asistencia sanitaria y otras prestaciones sociales, sufriendo en los peores de los casos como en España, los mayores recortes de derechos de la historia (retraso de la edad de jubilación, disminución de los salarios, aumento de las cargas impositivas,…) de estos Estados. Mientras tanto, aquellos Estados que no poseían ese colchón que amortiguase el golpe de la crisis, las consecuencias han recaído directamente sobre una población que ya estaba en unas condiciones manifiestamente mejorables.  Países cuya economía depende de la exportación industrial así como del turismo, dos vertientes fuertemente afectadas por la crisis económica financiera mundial, hizo que la pobreza y el malestar social se extendiese geográfica y socialmente por el territorio.



Es en esta situación, cuando aparece el detonante. La inmolación de Mohammed Bouazizi en Diciembre, motivada por las necesidades económicas que padecía y la represión política que sufrió a manos de las autoridades locales, supondría su fallecimiento el 4 de Enero de este año. Día en que la “tensión latente” en Túnez comenzaría a desatar unos ciclos de protesta que se retroalimentarían hasta suponer las mayores protestas sociales y acciones colectivas vistas hasta nuestros días en la zona del Magreb. No quedándose únicamente focalizadas en Túnez y Egipto, aunque de momento me centraré en estos.
Las acciones colectivas se irían sucediendo primeramente en Túnez, donde la represión los primeros días sería importante, pero que con el paso de las manifestaciones perdería fuerza. Esto haría que mucha más gente se lanzase a las calles manifestándose contra el régimen que desde 1987 estaba instaurado en el país. Es aquí cuando las teorías de McCarthy y Tilly entran en acción. Se produce un punto de inflexión en el proceso revolucionario ya que las organizaciones opositoras al régimen de Ben Alí y que contaban con una cierta organización, ya que habían sobrevivido en la clandestinidad, intenta capitalizar estas revueltas. Esto unido a que parte de las élites político-económicas de este país, así como el ejército (principal elemento de violencia coactiva del Estado), se ponen del lado de los manifestantes, hacen que la cohesión del sistema político de Ben Alí se resquebrajase desde sus cimientos. Teniendo este que huir del país y refugiarse en Arabia Saudí, siendo perseguido hasta por las instituciones judiciales de su propio régimen.
Este punto de inflexión es el que va a diferenciar de manera sustancial el proceso egipcio del tunecino.

En Egipto aunque hayan existido un componente estructural, coyuntural y un detonante (siendo este tanto las inmolaciones de egipcios como la revuelta tunecina), el proceso parece poseer unas características totalmente diferentes a la de su vecino.
Si bien el proceso revolucionario en Túnez se ha producido en apenas 10 días, el ciclo de protestas egipcio dura ya más de quince días, desde que el 17 de Enero se inmolase uno de los primeros ciudadanos frente al parlamento egipcio.



El proceso en la tierra de los faraones posee un desarrollo distinto ya que la cohesión de las élites no se ha producido a tan gran escala como en Túnez. Mubarak ha sabido jugar mejor las cartas de la represión policial (ya que el ejército seguidamente tendría un carácter más disuasorio ya que terminaría siendo parte del decorado de las calles), la sustitución del anterior gobierno, así como la represión a los medios de comunicación tanto tradicionales como digitales (ya existen periodistas muertos y desaparecidos además de agredidos) impidiendo la difusión de las manifestaciones y que esto pueda suponer una mayor retroalimentación de los ciclos de protesta.
La cohesión de la mayor parte de la clase política que se encuentra en el poder, una mayor capacidad de represión, así como una clara falta de liderazgo que capitalizara las protestas ciudadanas (se vislumbra que los Hermanos Musulmanes o líderes como Al Baradei puedan capitalizarla, pero con escaso éxito hasta el momento) han hecho que este conflicto, se dilate alcanzando unas proporciones históricas en la larga vida de Egipto. La aparición de contra-movimientos que puedan dilatar aún más el proceso, al dar esperanzas a las estructuras políticas de todavía que posee apoyo popular, puede hacer que la solución por mucho que parezca cercana, tarde en llegar más de lo deseado.

Ni las presiones internacionales están surgiendo el efecto esperado. Mubarak resiste. Egipto a estas horas se encuentra más cerca de una conflagración civil que de la estabilidad si Hosni Mubarak no abandona pronto la presidencia. El tiempo juega en su favor, ya que según avancen las horas, las probabilidades de que salte otro detonante que encienda una mecha aún mayor y más peligrosa, crecen exponencialmente. Sería en ese momento cuando la actitud del ejército y su apoyo a uno o a otro sector, podría desequilibrar la balanza dando lugar a varios escenarios posibles:
-          Que el ejército prefiriese restablecer el orden con Mubarak al frente del Estado, lo que podría desencadenar una involución a formas de gobierno, todavía más autoritarias y represivas, así como a un posible conflicto civil.
-          Que este apoyase a los líderes disidentes, suponiendo la deposición de Hosni Mubarak aut ense y un proceso de transición política menos conflictivo, quizá a través de un gobierno de coalición entre los Hermanos Musulmanes y liberales. Aunque no tendría por qué ser pacífico.
-          Que el ejército tome el mando del país y se instaure un gobierno militar de transición. Quizá esto poco probable dadas las posiciones que hasta entonces ha tomado este, pero no por eso descartable.


Quizá las revueltas que están surgiendo en países históricamente considerados como musulmanes, aunque con una fuerte tendencia de los Estados Occidentales, abra la puerta a una nueva etapa en las relaciones internacionales. Una etapa que en función de quién tome el poder tras estas puede conducir a una desestabilización geopolítica de la zona mediterránea o puede que los sistemas democráticos de masas que han triunfado en Occidente pero que parecen chocar con la cultura musulmana mute y se adapte a estos nuevos Estados, abriendo la puerta a una mayor democratización y acercamiento de los Estados predominantemente musulmanes a los Estados Occidentales.





Se está abriendo una puerta hacia un horizonte, que todavía nadie consigue visualizar con claridad por los destellos del sol en la lejanía…

Fotos: AP, AFP y GETTY

miércoles, 2 de febrero de 2011

Porque al final todos somos iguales ante él.


Mubarak posee un elemento a su favor que todavía no han analizado muchos medios de comunicación. Un factor que tanto en la economía, como en la política, por no decir en la vida misma es crucial: el tiempo.
Las protestas de todo Egipto por la dimisión de su Presidente alcanzan ya su décimo día. Y aunque la paralización del país no haya sido masiva esos diez días, sino los últimos cinco, el desabastecimiento, la hambruna, la escasez de dinero, la inflación de los productos de primera necesidad, así como el cese de servicios esenciales puede ser la enfermedad que mate a esta revolución. No sería la primera. Acordémonos de París en el 68.

Mubarak sabe que tiene un aliado más poderoso que aquellos que ya le han dado la espalda en este conflicto, es el tiempo. Un tiempo que pasa, que no cede un segundo; un tiempo que debilita a los manifestantes, les hace estar cansados y hambrientos, en un Egipto cada vez más desabastecido. Un tiempo que cambia completamente el status quo. Un tiempo que no cambia a Mubarak.

domingo, 30 de enero de 2011

Se admiten apuestas...

Parece que hoy las protestas están siendo ya masivas en Egipto. El Cairo está totalmente tomado tanto por los ciudadanos por un lado, reclamando la dimisión de Mubarak, así como por el ejército, que incluso ha desplegado cazas que sobrevuelan las principales ciudades del país. ¿Quién da más de 48 horas a esto? Se aceptan apuestas....


Síguelo en Al Jazeera: http://english.aljazeera.net/watch_now/