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lunes, 4 de abril de 2011

La guerra sucesoria

Este fin de semana ha venido cargadito de noticias.
La primera y quizá la más importante es la decisión de Zapatero de no volver a presentarse como candidato a las Elecciones Generales de 2012.



Botín había pedido que el tema de la sucesión quedase aparcado por el bien de la economía hasta después de las Elecciones Municipales y Autonómicas del 22 de Mayo, quizá intentando que si Zapatero siguiese durante estas como posible candidato para 2012 las elecciones de Mayo se convirtieran en la antesala de las Elecciones Generales del año que viene. ¿Una treta de los amigos del Partido Popular? Quizá... Sin embargo Zapatero por ese lado ha permitido respirar a muchos de los candidatos del Partido Socialista para estas elecciones, ya que al no estar ligada su candidatura a una posible candidatura de Zapatero, la probabilidad de que el voto de castigo posea un protagonismo importante, ha disminuido considerablemente, aunque todavía habrá ciudadanos que voten en clave nacional en los próximos comicios.
Otro factor que quizá no hemos tenido en cuenta y que puede haberlo hecho Zapatero es que, sabiendo que en el momento en que él dijese que no sería el candidato a las próximas generales, la guerra de posibles sucesores comenzase a minar la moral interna del partido y fuese esto lo que realmente les hiciese perder las elecciones, pues todos sabemos que muerto el rey, todos los aspirantes son príncipe heredero. Sin embargo quizá al haberlo pospuesto hasta la precampaña electoral hace que la mitad del trabajo de esta se haya planificado ya y estas disputas (que las habrá, aunque seguramente no nos enteremos de la mayoría) minen la imagen y la moral del PSOE, bastante tocada ya por los resultados de las encuestas de los últimos meses.



Carme Chacón y Alfredo Pérez Rubalcaba se postulan a priori como los espadones a suceder a Zapatero.
Desde mi punto de vista, Rubalcaba representa el futuro del PSOE a corto plazo, mientras que a medio y largo plazo, Chacón u otros miembros del Partido Socialista pueden jugar un importante papel en la carrera hacia la Secretaría General del PSOE.

Rubalcaba está sustancialmente valorado por el electorado socialista, siendo el miembro del PSOE mejor valorado según las encuestas, lo que haría que la casi segura derrota electoral de los socialistas en Marzo del 2012 sea menos abultada (es posible que recorten bastante distancia de aquí a Marzo si consiguen jugar bien sus bazas y no les salpica en demasía los casos de corrupción de Andalucía y otros tipo Faisán) ya que el candidato que tienen enfrente ha perdido ya dos citas electorales y posee una valoración por parte del electorado similar a la del Presidente del Gobierno, cuya credibilidad es nula. Sin embargo Rubalcaba ya ha expresado su intención de dejar la política y su salida de esta tras los resultados electorales del año que viene es más que segura, posiblemente tras la celebración de las primarias en el PSOE que den una nueva estructura ejecutiva.



Por otro lado Carme Chacón es la mejor situada para suceder a Zapatero y a su guardia, ya que no parece que tenga intenciones de volver al PSC y el resto de candidatos quizá se encuentren demasiado cómodos, o al menos no lo suficientemente motivados para dejar sus feudos, como pueden ser José María Barreda de Castilla la Mancha o Guillermo Fernández Vara en Extremadura. Quizá la otra punta de lanza que puede dar la sorpresa sea Tomás Gómez, depende de los resultados de Mayo y de su compromiso con los madrileños que le hayan votado. Si los resultados no fuesen tan buenos como los esperados puede que el asalto a la Secretaría General del PSOE pueda ser un premio de consolación bastante atractivo. Patxi López desde mi punto de vista está demasiado al Partido Socialista Vasco y en mitad de un proyecto casi histórico, como para dejar pasar la oportunidad del fin de ETA bajo su mandato.



Otros interrogantes que pueden barajarse en la sucesión al trono sería una nueva intentona por parte de José Bono, sin embargo no creo que tras la derrota de hace ocho años y su puesto durante estos últimos cuatro como Presidente del Congreso de los Diputados, le hayan hecho replantearse una nueva estrategia. Así también José Blanco ( por él seguramente sería candidato en las primarias), no creo que cuente con los suficientes apoyos dentro de las filas del PSOE como para llegar a plantearse seriamente esta posibilidad.

La sucesión de Zapatero quizá traiga una serie con episodios tan emocionantes como Prison Break, Heroes o Hijos de la Anarquía, pero una cosa es clara, José Luis Rodríguez Zapatero seguirá hasta Marzo (por mucho que le pidan elecciones anticipadas, estando en su pleno derecho, aunque lo compartamos o no) y que el problema del desempleo en España comenzará a solucionarse en la próxima legislatura, que durante esta, parece que no va a tener solución para desgracia de muchísimos ciudadanos.

domingo, 10 de octubre de 2010

El riesgo de elegir

Hace una semana exactamente, el Partido Socialista de Madrid (PSM) elegía a su candidato tanto para el Ayuntamiento de Madrid, como para la Presidencia de la Comunidad Autónoma. Lizabesky y Gómez. El primero con un amplio historial a sus espaldas, siendo la Secretaría de Estado para el Deporte su última ocupación, mientras que el otro se ha dedicado a ser el Secretario General del PSM durante los últimos años, tras dejar la alcaldía de Parla.


Este mes otro partido tiene sus elecciones primarias para elegir a los candidatos para múltiples municipios y la presidencia de diferentes Comunidades Autónomas. Unión Progreso y Democracia realiza también elecciones primarias.

Existe un cierto debate sobre la conveniencia de realizar estos procesos intrapartidistas. Para unos, esto es un coladero donde los “trepas” de los diferentes partidos tienen la posibilidad de alcanzar las instituciones públicas (aunque no sea la única, sino miremos los miles de cargos de confianza de Ayuntamientos, Comunidades Autónomas y gobierno de España), para otros supone un aliciente para llevar la democracia a los ciudadanos, para fomentar la participación política de estos.

Realmente la cuestión no es si deben realizarse o no estos procesos, pues toda persona que crea en unos partidos que no terminen siendo partidos de “notables o cuadros”, a la antigua (aunque quizá no tanto, véase el Partido Popular), donde el líder actúa como monarca absoluto, su designio es inmutable. Nadie puede rebatirlo. Aquí si podría aplicarse esa frase atribuida a Alfonso Guerra de “quién se mueva no sale en la foto”.
Desde mi punto de vista es totalmente sano e incluso obligatorio por parte de los partidos políticos llevar a cabo procesos de elecciones primarias. Esto viene recogido de manera indirecta en la Constitución de 1978, en su artículo 6, donde expresa que “los partidos políticos…en su estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos”.
Realmente es grande la hipocresía en algunos, recurren a la Carta Magna para defender numerosos puntos de su argumentario, sin embargo cuando les toca asumir otros, no se oye ruido alguno.

Retomando el tema. Estas elecciones primarias impiden que un partido político se convierta en una maquinaria de captación y elevación de solo unos pocos establecidos en sus cúpulas directivas u órganos de dirección a llevar a cabo no una “dictadura de partido”, sino una “dictadura en el partido”. Los partidos como instituciones subvencionados de manera mayoritaria por el erario público (quizá se asombrarían si viesen el dinero que estos reciben por parte de sus tasas de afiliación y cuánto reciben por subvenciones y otros fondos estatales), son un bien común. No sería gramaticalmente correcto decir que “son de todos” como muchas veces se aplica a todo servicio o institución pública, puesto que muchos de los que leéis este blog, seguramente no os sentiríais a gusto en alguno de los partidos arriba mencionados. Sin embargo, como elementos fundamentales del funcionamiento político del Estado, siendo los principales elementos de representación de los ciudadanos, los partidos políticos posee una importancia capital, tanto funcional como institucional.
Sin embargo hemos podido ver como con el avance de los años, los partidos se han convertido en organismos cooptado res de poder, capaces de mover los hilos de la política que solo a ellos les interesan, incluso despreciando muchas veces la voz de sus propios afiliados, e incluso de los ciudadanos de a pie de calle.

Estas elecciones primarias, no solo deberían realizarse para llevar a cabo la selección de las personas que encabezarán las listas a las elecciones, sino también para los Consejos de Dirección de todos los partidos. Es un mecanismo que impediría la perpetuación de la clase política. Sin embargo, como todo en la vida, nada es perfecto.
Las primarias pueden encumbrar desde interesados en alcanzar cargos públicos, siéndoles indiferentes de conque partido lo hagan y que ideas representen, como a ineptos (todos sabemos de más de un caso). Algunos partidos proponen para ello la necesidad de avales, como puede ser el caso del Partido Socialista Español (PSOE). Sin embargo si vemos la cantidad de avales que presentaron los últimos candidatos a la Presidencia de la Comunidad Autónoma de Madrid, más de 6000, no lleva a replantearnos hasta que punto cualquier afiliado de a pie, puede reunir tal cantidad de avales, encontrándose en clara desventaja con el establishment del partido. Por tanto no sería una democracia real y efectiva, sino una ilusión en la que pocos pueden participar.

Unión Progreso y Democracia por el contrario, no necesita avales, cualquier afiliado puede proponerse como candidato. Únicamente debe superar en votos a sus compañeros (que no contrincantes, aunque muchas veces la competición se transforme en muchos partidos en luchas donde todo vale) en las elecciones. Sin embargo el riesgo de que se presenten candidatos que solo anhelan ocupar un sillón durante cuatro años puede ser mayor. Pero creo que merece la pena correr ese riesgo.



¿Son por tanto las primarias tan beneficiosas para la democracia? Yo por mi parte las defiendo claramente, sin avales, con total libertad. Solo apelo a la responsabilidad y sentido común de los afiliados a los distintos partidos que las realizan para que no se cuele de nuevo ningún Maquiavelo cejipuntiagudo.