Sin embargo, muchos de los mandatarios de distintos países que hoy han mandado mensajes tanto en persona, como por videoconferencia, en muchos de los casos, solo hacen un acto un tanto hipócrita por defender la caída de unos muros, mientras ellos mismos o poseen o apoyan otros, que en la actualidad permanecen enclavados hasta metros bajo tierra para asegurar su permanencia.

Muchas son las razones que alegan los países que construyen estos “muros de la vergüenza” para mantenerlos en pie.
Lo que algunos gobiernos han sido incapaces de resolver a través de políticas migratorias eficaces, que controlasen masivas oleadas de inmigrantes hacía regiones más prósperas, han encontrado la solución a sus problemas, o al menos en parte, instaurando unos kilométricos muros de alambre y espino, que hagan desistir de su sueño de una vida mejor, a los que huyen de situaciones realmente trágicas. Este puede ser el caso más cercano que tengamos, como son las vallas que rodean Ceuta y Melilla y que cuentan con las vidas de unas cuantas personas entre sus alambres.
El terrorismo es otro de los argumentos utilizados para la instauración de estos muros, como el que en 2002 comenzó a construir Israel por razones de seguridad. Este cuenta (y digo cuenta, porque en 2004 el Tribunal Internacional de Justicia de la Haya, ordenó derribarlo) con más de 700 km de longitud, construidos la mayor parte de estos sobre territorio palestino.

El narcotráfico una de las razones que EE.UU. promulga para mantener en pie una alambrada protegida por muchos granjeros armados que se creen con la potestad de ser guardapatrias y sobre todo ejecutores de los infractores de la ley.

Belfast, Chipre, el Sáhara Occidental, el muro de las favelas de Rio, son otros claros ejemplos de muros que todavía quedan por derribar. Son muros que hay que vencer a través de políticas de cooperación e integración, no de disgregación.
Sin embargo, hoy, como ayer y mañana, medio mundo seguirá mirando la Puerta de Brandemburgo y felicitándose por su derribo, mientras todavía queda tanto por hacer…
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One response to “La lucha no ha concluido”
Muy fácil parece todo, jeje. Hay algunos que está claro que incumplen la legalidad internacional pero otros son inevitables para controlar la inmigración masiva. Aunque eso suponga una gran injusticia ya que los que vivimos a este lado vivimos bien y los del otro lado mal. Todo ello no quita para políticas de apoyo al desarrollo de los países más necesitados.
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